Lecturas del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

17.10.2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (45,1.4-6):

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

Palabra de Dios

Salmo del Día

Salmo 95

Aclamad la gloria y el poder del Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5b):

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Palabra del Señor


Reflexión del Evangelio. 

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla





PARA REFLEXIONAR

  • La vuelta del destierro de Babilonia se retrasaba demasiado y los exiliados empiezan a perder la esperanza creyendo que su Dios los ha abandonado a tal punto de preguntarse si Yahvé es el verdadero Dios. En este ambiente de crisis aparece el mensaje de este personaje conocido como Isaías II dando un mensaje de esperanza: Yahvé es el único Dios verdadero y su poder no tiene límites.
  • La primera lectura comenta las gestas de Ciro en favor de Israel. El profeta ve todo lo que Ciro ha hecho, como parte del llamado divino; ve en Ciro, no sólo el rey de Persia, sino el ungido del Señor; es decir, ve en él un instrumento humano de los designios del Dios de la historia.
  • Ciro a pesar de ser un pagano; recibe, la investidura de parte de Dios. Pero esa misión y encargo confiado por Dios a Ciro, deben llevar al reconocimiento de que no existe otro Señor que el Dios de Israel. Ciro ha llegado a ser poderoso, pero su poder lo tiene por completo del Señor.
  • Si Ciro debe ser obedecido, no es por sí mismo, sino por estar investido del poder de Dios, porque es de Dios de quien él tiene el poder.

***

  • Pablo había predicado en Tesalónica antigua capital de la Macedonia con dificultades. La predicación del evangelio había dado fruto allí, constituyéndose una comunidad de creyentes.
  • El texto de hoy nos coloca frente a la sorprendente conciencia que manifiestan los predicadores de las primeras horas para quienes, anunciar el evangelio ha llegado a ser una urgencia inexcusable de la propia conciencia, ya que se sienten responsables ante Dios por ello. Por el evangelio, están dispuestos a sufrimientos y contradicciones de toda ciase, como de hecho soportan.
  • Esta conciencia de responsables del evangelio es la que los urge a vivir de una manera santa, justa e irreprensible con los demás.

***

  • El evangelio de hoy presenta una escena en las que los fariseos buscan el modo de comprometer a Jesús en sus palabras, con el fin de hallar un motivo para acusarlo.
  • En Jerusalén se dan cita todos los poderes. Allí Jesús se mueve en un campo de tensiones fuertes entre el poder de las autoridades judías, el estado de ánimo del pueblo judío, los intereses del dominador romano y las opiniones de los diversos grupos judíos.
  • El incidente de hoy gira en torno al tributo al César, el del próximo domingo sobre el mandamiento más importante de la Ley.
  • El impuesto al César recordaba a los judíos que eran un pueblo dominado por los extranjeros, por los paganos. Y esto era vivido como ultraje al pueblo de Dios. Frente a la cuestión del impuesto se adoptaron en Israel diversas actitudes: los saduceos que eran los colaboracionistas de aquellos tiempos, no tenían inconveniente en pagar y someterse a un poder que los privilegiaba.
  • Los fariseos, por su parte, lo hacían de mala gana. Los más radicales eran los zelotes, para los que pagar el impuesto era ir en contra del primer mandamiento, que manda reconocer a Yahvé como único Dios, y defendían la lucha armada contra Roma como camino para defender la independencia nacional.
  • La pregunta es insidiosa y fue planteada de manera que Jesús tuviera que escoger entre Dios y el emperador.
  • Jesús sale hábilmente de la trampa que le han tendido con una respuesta dialéctica. «La imagen de la moneda pertenece al César, pero los hombres no han de olvidar que llevan en sí mismos la imagen de Dios y, por lo tanto, sólo le pertenecen a Él». Jesús nos quiere decir: «dad al César lo que le pertenece a él, pero no olvidéis que vosotros mismos pertenecéis a Dios» G. Bornkamm.
  • Jesús no traiciona la verdad para estar en paz con los diversos grupos de poder sino que introduce un elemento nuevo que no estaba presente en la pregunta que le hacían. Jesús añade el "dar a Dios lo que es de Dios", que supone el elemento fundante de su mensaje. Para Jesús, Dios y la causa del Reino de Dios son el único absoluto.
  • Para Jesús, el César y Dios no son dos autoridades de rango semejante. Dios está por encima de cualquier César y éste no puede nunca exigir lo que pertenece a Dios.
  • «Dar a Dios lo que es de Dios», y, «dar al César lo que es del César» expresa que la fidelidad al Señor, a quien debemos dar todo, incluye también el respeto al sentido social: «dar al César lo que es del César»
  • La frase de Jesús, no es sino una llamada a dar a Dios en nuestra vida el lugar que se merece, y a poner todo lo demás por debajo de Él.
  • …"Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón"… «Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual».


PARA DISCERNIR

  • ¿Qué tengo que convertir para que Dios y el Reino sean mi único absoluto?
  • ¿Qué anuncio de libertad espera mi familia, mis compañeros de trabajo, mis vecinos, mi comunidad?
  • ¿Qué gracia le pido al Señor para darle a Él lo que Él se merece?


REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Dame un corazón coherente y valiente Señor


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…"Jesús enseña que hay dos tipos de poder: uno terreno y humano, y el otro celeste y divino. Y enseñó que se nos pide una doble obediencia: a las leyes humanas y a las divinas, y que debemos pagar un doble tributo: uno al César y otro a Dios.

Al César le debemos dar la moneda que tiene la imagen e inscripción de él; a Dios, sin embargo, le debemos aquello impresa su imagen y semejanza divina: 'Resplandezca sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro' (Salmo 4,7).

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Tú, oh cristiano, eres hombre: eres, por tanto, moneda del tesoro divino, eres el dinero que tiene impresa la imagen y la inscripción del rey divino.

Con Cristo te pregunto: '¿De quién es esta imagen y la inscripción?'.

Tú dices: de Dios.

Observo: ¿Entonces, por qué no le da a Dios lo que le pertenece?

Si queremos ser imagen de Dios, debemos ser semejantes a Cristo, porque Él es la imagen de la bondad de Dios y forma de su substancia. Dios, 'a aquellos que desde siempre conoció, también los predestinó a ser conformes a la imagen de su Hijo' (Romanos 8,29).

Y Cristo dio verdaderamente al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, porque observó a la perfección las dos tablas de la Ley divina 'haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz"…

San Lorenzo de Brindis, Homilía para el domingo 22 después de Pentecostés, 1.2.3


PARA REZAR

Dame un corazón

Señor Jesús:
Mientras peregrino navegando,
sobre turbulentas aguas de mi vida,
dame la alegría de tener como brújula;
un corazón que me lleve hacia el puerto del amor.

Dame un corazón de POBRE,
capaz de amar, para abrirse y entregarse.

Dame un corazón PACIENTE,
capaz de amar, viviendo esperanzado.

Dame un corazón PACIFICO,
capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.

Dame un corazón JUSTO,
capaz de amar, jugándose por la justicia.

Dame un corazón MISERICORDIOSO,
capaz de amar, comprendiendo y perdonando.

Dame un corazón SENSIBLE,
capaz de amar, llorando sin desalientos.

Dame un corazón PURO,
capaz de amar, descubriendo a Dios en el hombre.

Dame un corazón FUERTE,
capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte.

Dame un corazón EVANGÉLICO,
capaz de amar.



Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Matteo 22, 15-21

Testo del Vangelo
In quel tempo, i farisei se ne andarono e tennero consiglio per vedere come cogliere in fallo Gesù nei suoi discorsi.
Mandarono dunque da lui i propri discepoli, con gli erodiani, a dirgli: «Maestro, sappiamo che sei veritiero e insegni la via di Dio secondo verità. Tu non hai soggezione di alcuno, perché non guardi in faccia a nessuno. Dunque, di' a noi il tuo parere: è lecito, o no, pagare il tributo a Cesare?».
Ma Gesù, conoscendo la loro malizia, rispose: «Ipocriti, perché volete mettermi alla prova? Mostratemi la moneta del tributo». Ed essi gli presentarono un denaro. Egli domandò loro: «Questa immagine e l'iscrizione, di chi sono?». Gli risposero: «Di Cesare».
Allora disse loro: «Rendete dunque a Cesare quello che è di Cesare e a Dio quello che è di Dio».

Meditazione
Ecco, Gesù aveva sempre questi personaggi che amavano dargli contro in tutte le cose. E questi personaggi erano un po' quelli dell'alta società del Tempo. Erano gli scrivi, i farisei, anche i sacerdoti. Diciamo che era tutta la classe dirigenziale religiosa del Tempo.

Cercano sempre, in qualche modo, di metterlo in scacco, cioè cercano di capire se andava fuori dalle righe, se andava fuori della legge di Mosè, per poi accusarlo appunto. E quindi gli tendevano sempre delle trappole. Allora cosa fanno? I farisei vanno dagli erodiani, quelli che sono d'accordo con l'impero romano,

E vanno a fare questa domanda a Gesù.

Maestro, prima, se così gli fanno tutta una pubblicità, maestro sappiamo che sei veritiero, insegni la via di Dio secondo verità, non hai suggestione di alcuno, dicono tutte cose belle un po' per compiacerlo un po', ma figurati se Gesù si lascia compiacere da questa gente. E poi dicono, dici il tuo parere, è lecito o no pagare il tributo a Cesare? Cioè, è lecito o no pagare le tasse?

Allora, tenete conto che Gesù non ha mai detto niente contro l'impero romano. Nei Vangeli non c'è scritto assolutamente niente, anzi, addirittura... Il centurione romano, il capo delle milizie romane, diventa anche suo amico, ed è l'unico che sotto la croce fa la professione di fede romano. Probabilmente era anche romagnolo, perché le milizie che andavano lì erano della Romagna. E quindi non si è mai messo in contrasto con Roma Gesù, eppure erano... Un ebreo, israelita, quindi l'avrebbe dovuto avere con Roma, e invece ce l'ha con chi? Con le autorità religiose. Ce l'ha con queste. Ci dicono che sono queste che tolgono la libertà. Pensate un po'. E allora quando gli fanno questa domanda, Gesù cosa fa? Anzitutto gli dice, ipocriti, perché volete mettermi alla prova? Datemi una moneta, gli danno questa moneta e su tutte le monete ovviamente c'era l'effigia dell'imperatore. E dice così, questa immagine e questa iscrizione di chi sono? E rispondono, di Cesare. E allora date a Cesare quel che è di Cesare. Cioè pagate le tasse. Se viviamo in questa situazione qui, bisogna che le tasse le diamo a chi governa questa situazione. E guardate, questo è anche di insegnamento per noi, ma anche San Paolo diceva così. Cioè state dentro le leggi che ci sono, però c'è un però. Date a Cesare quel che è di Cesare, ma date a Dio quello che è di Dio. Se bisogna mettere a posto le strade, gli ospedali, date pure. Ma nessuno deve sottomettersi ad un'autorità terrena, perché l'unica autorità è Dio. Questa lezione la capiscono bene i primi cristiani. Perché le persecuzioni arrivano non tanto perché i cristiani sono dei fuorilegge, anzi, erano molto corretti dove vivevano appunto. Pagavano le tasse, si comportavano bene, dice gli atti degli apostoli, attiravano le simpatie della gente. Ma perché vengono uccisi allora i cristiani? perché l'imperatore voleva che si sottomettessero a lui, si inginocchiassero di fronte a lui come autorità civile divina, cioè come qualcosa per cui loro dovevano sottostare. E i cristiani dicevano no, noi non ci inginocchiamo di fronte agli uomini, per questo venivano uccisi, per questo venivano uccisi. E l'altra grande motivazione per cui è collegata questa, per cui venivano uccisi, è quando non potevano i cristiani ufficiare il culto il giorno del Signore, la domenica. Stati degli imperatori che hanno impedito questo, allora hanno detto per noi è meglio morire piuttosto che non celebrare il giorno del Signore. Ecco, voi capite allora come l'identità cristiana è qualcosa di più profondo rispetto a un semplice rito. Cioè noi siamo consapevoli che solo Dio è il nostro Signore, nessun altro. Poi ci possiamo aiutare, possiamo pagare le tasse, le dobbiamo pagare, però è chiaro Nostro Salvatore, l'unico Signore, è Dio.

Recita
Sabrina Boschetti

Musica di sottofondo
Gabriele Fabbri

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di Domenica 18 Ottobre 2026
XXIX Domenica del Tempo Ordinario

Prima Lettura
Dal libro del profeta Isaìa
Is 45,1.4-6

Dice il Signore del suo eletto, di Ciro: «Io l'ho preso per la destra, per abbattere davanti a lui le nazioni, per sciogliere le cinture ai fianchi dei re, per aprire davanti a lui i battenti delle porte e nessun portone rimarrà chiuso.
Per amore di Giacobbe, mio servo, e d'Israele, mio eletto, io ti ho chiamato per nome, ti ho dato un titolo, sebbene tu non mi conosca. Io sono il Signore e non c'è alcun altro, fuori di me non c'è dio; ti renderò pronto all'azione, anche se tu non mi conosci, perché sappiano dall'oriente e dall'occidente che non c'è nulla fuori di me.
Io sono il Signore, non ce n'è altri».


Salmo Responsoriale
Dal Salmo 95 (96)
R. Grande è il Signore e degno di ogni lode.
Cantate al Signore un canto nuovo,
cantate al Signore, uomini di tutta la terra.
In mezzo alle genti narrate la sua gloria,
a tutti i popoli dite le sue meraviglie. R.

Grande è il Signore e degno di ogni lode,
terribile sopra tutti gli dèi.
Tutti gli dèi dei popoli sono un nulla,
il Signore invece ha fatto i cieli. R.

Date al Signore, o famiglie dei popoli,
date al Signore gloria e potenza,
date al Signore la gloria del suo nome.
Portate offerte ed entrate nei suoi atri. R.

Prostratevi al Signore nel suo atrio santo.
Tremi davanti a lui tutta la terra.
Dite tra le genti: «Il Signore regna!».
Egli giudica i popoli con rettitudine. R.

Seconda Lettura
Dalla prima lettera di san Paolo apostolo ai Tessalonicési
1Ts 1,1-5

Paolo e Silvano e Timòteo alla Chiesa dei Tessalonicési che è in Dio Padre e nel Signore Gesù Cristo: a voi, grazia e pace.
Rendiamo sempre grazie a Dio per tutti voi, ricordandovi nelle nostre preghiere e tenendo continuamente presenti l'operosità della vostra fede, la fatica della vostra carità e la fermezza della vostra speranza nel Signore nostro Gesù Cristo, davanti a Dio e Padre nostro.
Sappiamo bene, fratelli amati da Dio, che siete stati scelti da lui. Il nostro Vangelo, infatti, non si diffuse fra voi soltanto per mezzo della parola, ma anche con la potenza dello Spirito Santo e con profonda convinzione.

Share