Lecturas del Jueves de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario

17.09.2026

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,1-11):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios


Salmo del Día

Salmo 117

Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.»
No he de morir, viviré para contar
las hazañas del Señor. R/.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo. R/.


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50):

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
Él respondió: «Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor


Reflexión del Evangelio. 

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla





PARA REFLEXIONAR

  • Pablo, hoy da testimonio de que Cristo Jesús resucitó; a modo de un credo breve. La base en la que se apoya esta fe en la resurrección, es lo que le han transmitido a él a partir de Cristo.
  • Ésta es la base de nuestra fe. Es el acontecimiento por excelencia en que Dios ha mostrado su programa de salvación, que empieza en Cristo y seguirá en nosotros.

***

  • Muchos de los contemporáneos de Jesús querían alcanzar la salvación por medio del estricto cumplimiento de la ley. Por eso, evitaban todo contacto con las personas que eran consideradas impuras: extranjeros, enfermos y pecadores; llevaban rigurosamente el descanso del sábado.
  • Jesús les cuestiona permanentemente esta forma de vivir la experiencia de Dios. Para Jesús, lo más importante es el amor al hermano, al pecador e, incluso, al enemigo. La verdadera fe en Dios, es aquella que convierte al hombre en fuente de vida para los demás.
  • Un fariseo llamado "Simón" invitó a Jesús a comer pero no guarda las normas de cortesía con las que se solía atender a un invitado importante.
  • La mujer que se presenta, conocida en el pueblo como una pecadora, le ofrece sencillamente lo que tiene: el perfume, sus lágrimas y sus besos. Al fariseo que se considera «puro», la escena le choca profundamente: "Si este hombre fuera un profeta sabría quién es esa mujer que lo toca: una pecadora".
  • Jesús interpreta la actitud de la mujer como un efecto de su amor y gratitud por haber sido comprendida y perdonada.
  • No es raro que se escandalicen los presentes: perdonar a una mujer pecadora, precisamente en casa de un fariseo que lo ha invitado, es provocativo. Jesús, conociendo el pensamiento de este hombre que lo menosprecia, porque no rechaza a la mujer impura que le acaricia los pies, le propone una parábola. El amor de los deudores es la respuesta al perdón de la deuda del prestamista, es decir que, al que mucho se le ha perdonado, demuestra mucho amor, en cambio, al que se le perdona poco, demuestra poco amor.
  • Jesús quiere transmitir un mensaje que es básico en su predicación de la Buena Noticia: la íntima relación que hay entre el amor agradecido y el perdón de los pecados. Un perdón, manifestado por Jesús, que nos presenta el rostro misericordioso del Padre.
  • El perdón es un regalo gratuito, esto es lo que la fe de la pecadora ha entendido; y por eso su fe "la ha salvado y puede irse en paz".
  • La mirada de Jesús penetra las actitudes profundas. No se queda en las apariencias, sino que mira el corazón. Así es el Dios de los cristianos, y así en buena lógica deberíamos ser también los cristianos.
  • Estamos llamados a ser portadores de paz. Ésta es la misma misión que tiene la Iglesia, enviada como signo de salvación para todos los hombres.


PARA DISCERNIR

  • ¿Me experimento perdonado por Dios?
  • ¿Expreso mi agradecimiento a su perdón con mi amor?
  • ¿Perdono con la misma generosidad con que soy perdonado?


REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Ven Señor a tomar posesión de mi corazón


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

La acogida del fariseo y de la pecadora

Acojamos a nuestro Dios y Salvador, el verdadero médico, el único capaz de curar nuestras almas, él que tanto sufrió por nosotros. Llama sin cesar a la puerta de nuestro corazón para que le abramos y le dejemos entrar, para que descanse en nuestras almas, nos lave los pies y los envuelva de perfume y se quede con nosotros. En un lugar del evangelio, Jesús reprende a uno que no le había lavado los pies, y en otro lugar dice: "Mira que estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa…" (Ap 3,20) Por esto ha soportado tantos sufrimientos, ha entregado su cuerpo a la muerte y nos ha rescatado de la esclavitud: para venir a nosotros y morar en nosotros.

Por esto, el Señor dice a los que en el día del juicio estarán a su izquierda, condenados al infierno: "Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." (Mt 25,42-43) Porque su alimento, su bebida, su vestido, su techo, su descanso están en nuestro corazón. De ahí que está llamando sin cesar, queriendo entrar. Acojámosle, pues, e introduzcámosle dentro de nosotros, ya que él es también nuestro alimento, nuestra bebida, nuestra vida eterna.

Y toda persona que no lo acoge ahora en su interior, para que ahí descanse, o mejor dicho, para que ella descanse en él, no heredará el Reino de los cielos con los santos; no podrá entrar en la ciudad celestial. Pero tú, Señor Jesucristo, danos poder entrar para gloria de tu nombre, junto con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390) – monje – Homilías espirituales 30,9


PARA REZAR

Yo no te condeno

¡Tantos me acechan para señalarme con el dedo!
¡Tantos ponen su mirada sobre mí
no como hermanos
sino como inquisidores!
¡Tantos se frotan las manos!
¡Tantos tienen algo de qué acusarme!
¡Tantos tienen piedras en las manos
para apedrearme y destrozarme!
¡tantos son así…!
Pero, Tú, Dios cercano en Jesús, tu Hijo,
no me tratas así.
Tú, Dios, no te escondes
ante el pecador;
sales a su encuentro.
y pronuncias las palabras que recrean:
«Yo no te condeno. Te perdono. Vete en paz
y no vuelvas a pecar»
Y mi corazón y todo mi ser se regocija
y canta y proclama:
¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
Él tiene palabras de vida.
Él tiene palabras de luz.
Él tiene palabras que regeneran
¿Qué Dios es tan grande como nuestro Dios?



Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Luca 7,36-50

Testo del Vangelo
In quel tempo, uno dei farisei invitò Gesù a mangiare da lui. Egli entrò nella casa del fariseo e si mise a tavola. Ed ecco, una donna, una peccatrice di quella città, saputo che si trovava nella casa del fariseo, portò un vaso di profumo; stando dietro, presso i piedi di lui, piangendo, cominciò a bagnarli di lacrime, poi li asciugava con i suoi capelli, li baciava e li cospargeva di profumo.
Vedendo questo, il fariseo che l'aveva invitato disse tra sé: «Se costui fosse un profeta, saprebbe chi è, e di quale genere è la donna che lo tocca: è una peccatrice!».
Gesù allora gli disse: «Simone, ho da dirti qualcosa». Ed egli rispose: «Di' pure, maestro». «Un creditore aveva due debitori: uno gli doveva cinquecento denari, l'altro cinquanta. Non avendo essi di che restituire, condonò il debito a tutti e due. Chi di loro dunque lo amerà di più?». Simone rispose: «Suppongo sia colui al quale ha condonato di più». Gli disse Gesù: «Hai giudicato bene».
E, volgendosi verso la donna, disse a Simone: «Vedi questa donna? Sono entrato in casa tua e tu non mi hai dato l'acqua per i piedi; lei invece mi ha bagnato i piedi con le lacrime e li ha asciugati con i suoi capelli. Tu non mi hai dato un bacio; lei invece, da quando sono entrato, non ha cessato di baciarmi i piedi. Tu non hai unto con olio il mio capo; lei invece mi ha cosparso i piedi di profumo. Per questo io ti dico: sono perdonati i suoi molti peccati, perché ha molto amato. Invece colui al quale si perdona poco, ama poco».
Poi disse a lei: «I tuoi peccati sono perdonati». Allora i commensali cominciarono a dire tra sé: «Chi è costui che perdona anche i peccati?». Ma egli disse alla donna: «La tua fede ti ha salvata; va' in pace!».

Meditazione
Un perbenista e una peccatrice nella stessa casa. Gesù è invitato dal primo, ma è accolto dalla seconda. E' la peccatrice che lo fa sentire a casa, mentre il fariseo, padrone di casa, lo tratta semplicemente come un ospite di riguardo. La peccatrice condivide con Gesù una intimità, il fariseo solo l' apparenza dei convenevoli. Ebbene secondo voi chi preferirà Gesù?
Ma non è finita qui. La questione è ancora più profonda.
Siamo in una casa dove ci sono due tipologie di peccatori: una pubblica, l'altra privata. Una di pubblico dominio alla portata di tutti, desiderata e reietta allo stesso tempo come sono le prostitute di ogni tempo; l'altro di pubbliche virtù e di vizi privati tanto che la prostituta era di casa in quella casa e scusate il gioco di parole che certo fa meglio comprendere la situazione.
Insomma Gesù ancora una volta trova l'umanità divisa in due, come il figlio maggiore e il figlio minore, il figlio che va nel campo e quello che non ci va, come il ladrone alla destra e quello alla sinistra della croce. Il due nella bibbia è il numero dell'umanità un numero che va sempre in conflitto se non si somma all'uno dell'unità e non diventa il tre della comunione. Un numero difficile.
Come ora far capire al fariseo che se continua a giudicare la peccatrice, sarà preceduto in paradiso dalle prostitiute?
Come è sempre bella la figura di questo Gesù che accoglie le tenerezze della donna e diciamolo pure la sensualità di cui ormai è diventata maestra questa donna, senza fare una piega. Libero nel cuore e nella mente pensa a questa donna come una figlia che ha voglia di riscattarsi e desidera essere perdonata. E il perdono si sintonizza su una frequenza d'onda dove tentazione e concupiscenza non ci sono proprio.
E come è bello questo Gesù che come il Padre dei due ragazzi prima corre dal primo ad abbracciarlo e poi dal secondo che non voleva entrare a far festa. E così oggi fa con il fariseo. E lo chiama per nome "Simone". E non lo giudica, ma cerca attraverso la storia del creditore e dei due debitori di fargli capire quanto è importante essere perdonati.
Simone hai il nome del pescatore preferito da Gesù, sei chiamato per nome come la Maddalena, accogli la misericordia che Dio oggi ti offre. Lascia perdere i peccati della donna, non denigrare l'autorità del maestro. Sii per una volta, e nella vita basta una volta, umile al punto da piangere i tuoi peccati. Allora nessuno ti precederà in paradiso!

Recita
Sabrina Boschetti
Musica di sottofondo
Arrangiamento musicale di Gabriele Fabbri

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di Giovedi 17 Settembre 2026
XXIV settimana del Tempo Ordinario

Prima Lettura
Dalla prima lettera di san Paolo apostolo ai Corìnzi
1Cor 15,1-11

Vi proclamo, fratelli, il Vangelo che vi ho annunciato e che voi avete ricevuto, nel quale restate saldi e dal quale siete salvati, se lo mantenete come ve l'ho annunciato. A meno che non abbiate creduto invano!
A voi infatti ho trasmesso, anzitutto, quello che anch'io ho ricevuto, cioè che Cristo morì per i nostri peccati secondo le Scritture e che fu sepolto e che è risorto il terzo giorno secondo le Scritture
e che apparve a Cefa e quindi ai Dodici.
In seguito apparve a più di cinquecento fratelli in una sola volta: la maggior parte di essi vive ancora, mentre alcuni sono morti. Inoltre apparve a Giacomo, e quindi a tutti gli apostoli. Ultimo fra tutti apparve anche a me come a un aborto.
Io infatti sono il più piccolo tra gli apostoli e non sono degno di essere chiamato apostolo perché ho perseguitato la Chiesa di Dio. Per grazia di Dio, però, sono quello che sono, e la sua grazia in me non è stata vana. Anzi, ho faticato più di tutti loro, non io però, ma la grazia di Dio che è con me.
Dunque, sia io che loro, così predichiamo e così avete creduto.

Parola di Dio.


Salmo Responsoriale
Dal Sal 117 (118)

R. Rendete grazie al Signore perché è buono.

Rendete grazie al Signore perché è buono,
perché il suo amore è per sempre.
Dica Israele:
«Il suo amore è per sempre». R.

La destra del Signore si è innalzata,
la destra del Signore ha fatto prodezze.
Non morirò, ma resterò in vita
e annuncerò le opere del Signore. R.

Sei tu il mio Dio e ti rendo grazie,
sei il mio Dio e ti esalto. R.


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