Lecturas del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario

20.08.2026

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (36,23-28):

Así dice el Señor: «Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor –oráculo del Señor–, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Palabra de Dios


Salmo de Día

Salmo 50

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.R/.


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor


Reflexión del Evangelio

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla





PARA REFLEXIONAR

  • Estamos en los últimos capítulos de Ezequiel, donde abundan palabras de esperanza y consuelo. Esta Palabra se pronuncia en Babilonia, en medio de una civilización completamente entregada a los ídolos del mundo, los judíos fueron invitados por el profeta a dar a conocer, «por su vida», la santidad de Dios.
  • En pleno corazón del paganismo, Dios va a mostrar su santidad ante los pueblos: Un corazón y un espíritu nuevos para caminar según los mandatos de Dios.
  • Se renueva la Alianza. Dios los recogerá de entre las naciones, les infundirá su espíritu y los purificará.
  • Lo que Dios promete no son cambios superficiales, sino profundos. La iniciativa divina es necesaria para la gran transformación del hombre con la que Él sueña. Es una obra total de Dios y de su Espíritu, pero que necesita la colaboración del hombre.

***

  • En Jerusalén Jesús se enfrenta a la intransigencia de los sacerdotes y los fariseos. Estos no aceptan las palabras proféticas del Nazareno y se mantienen en su soberbia religiosa. Jesús siguiendo su particular modo de enseñanza, propone una parábola. El Reino de los cielos es comparable a un Rey que celebra el banquete de bodas de su Hijo. Como en la parábola anterior ocupa un lugar importante la figura de un "hijo". Habiendo ya avisado previamente a los invitados, envía sirvientes a concretar la invitación. La negativa de acudir es total por parte de aquellos, a tal extremo, que uno se fue a su campo, otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los ultrajaron y los mataron. Sin embargo, el rechazo fundamenta otra decisión: la salida de los sirvientes "al extremo de las calles".
  • Así, los marginados se convierten en los invitados al banquete del Reino, pero a este banquete no se puede entrar de cualquier manera, es necesario llevar vestido de fiesta.
  • La intención es clara: el pueblo de Israel ha sido el primer invitado, porque es el pueblo de la promesa y de la Alianza. Pero se resiste a reconocer en Jesús al Mesías, no sabe aprovechar la hora de la gracia. Y entonces Dios invita a otros al banquete que tiene preparado. Cuando Mateo escribe el evangelio, Jerusalén ya ha sido destruida.
  • De esta forma, se afirma la invitación universal a la salvación del mensaje de Jesús, que supera los límites de todo particularismo. De nuevo se trata de la gratuidad de Dios a la hora de su invitación a la fiesta.
  • Pero no basta con entrar en la fiesta, hay que llevar el «traje de boda»; se requiere una actitud coherente con la invitación, para no ser echado a las tinieblas. La exclusión del hombre "sin traje de fiesta", sirve como advertencia a cada miembro comunitario, sobre la coherencia de su actuación para permanecer en el banquete.
  • Dios sueña en una fiesta universal para la humanidad. Jesús compara la fiesta, la boda y el banquete con la boda de Dios con la humanidad; es la boda de Cristo con su Iglesia.
  • Dios quiere salvar a todos los hombres, Dios nos invita a todos.
  • Llevar el «traje»: para entrar en el Reino, en el lenguaje de San Pablo es «revestirse de Cristo». La salvación no es automática: hay que ir correspondiendo al don de Dios.
  • El vestido de fiesta es el cambio de mentalidad, la conversión necesaria para entrar en la dimensión novedosa y gozosa del Reino. La nueva mentalidad que se apoya en la gratuidad del amor de Dios, y por lo tanto en el amor sin límites a los hermanos. Es en lo que Jesús quiere formar a sus discípulos. Sin este cambio, es imposible participar del Reino.


PARA DISCERNIR

  • ¿Me siento invitado a la fiesta de Dios? ¿Acepto y me dejo "revestir" cada día?
  • ¿Qué cambio de mentalidad, qué incoherencias soy invitado/a a convertir en este tiempo de mi vida?
  • ¿Escucha mi corazón el llamado a ir al "extremo de las calles" a buscar a otros?


REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Vestido de bodas

"La fragancia de tus vestimentas son como el aroma del incienso" (Ct 4,11). El sentido profundo de esas palabras enseña a los hombres hacia qué fin se torna la vida virtuosa. Porque el fin de la vida virtuosa es la semejanza con Dios. Por eso, las almas virtuosas se aplican a adquirir la pureza del alma y a librarse de los apegos sensuales, con el fin de mostrar la marca de la naturaleza divina en ellas por la excelencia de sus vidas.

Pero la vida virtuosa no presenta un solo aspecto ni una sola forma. Lo mismo que la fabricación de telas para hacer una vestimenta se realiza con numerosos hilos, unos tendidos verticalmente y otros horizontalmente, la vida virtuosa es tejida con la colaboración de muchos elementos. Son esos hilos que enumera el Apóstol cuando describe lo que concurre para el tejido de obras puras y habla de "amor, alegría, paz, longanimidad, bondad" (Gal 5,22). También nombra otras virtudes que forman la vestimenta del que se ha despojado de la vida corruptible y terrestre, para revestir la incorruptibilidad celestial (cf. 1 Cor 15,53). (…)

Tal es el sentido de esas palabras del Cantar. Cómo si dijese: "En ti, mi Esposa, el revestimiento de virtudes es una imitación de la beatitud divina, que te asimila al ser inaccesible, por la pureza y liberación de pasiones".

San Gregorio de Nisa (c. 335-395) – monje, obispo – Vestida con virtudes


PARA REZAR

Mi corazón es pobre

Mi corazón es pobre, Señor,

yo me siento de barro;

soy como arcilla abandonada

que espera las manos

del alfarero.

Pon Tus manos, Señor,

Tu corazón, en mi miseria,

y llena el fondo de mi vida

de tu misericordia.

Protege mi vida. Sálvame.

Confío en ti.

[…]

Pastoral SJ

20 de agosto – San Bernardo

Oremos

Dios nuestro, que hiciste que el abad San Bernardo, encendido en el celo de tu casa, no sólo ardiera en tu amor, sino que resplandeciera en tu Iglesia para iluminarla, concédenos, por su intercesión, que, animados de ese mismo espíritu, vivamos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Matteo 22, 1-14

Testo del Vangelo
In quel tempo, Gesù, riprese a parlare con parabole ai capi dei sacerdoti e ai farisei e disse:
«Il regno dei cieli è simile a un re, che fece una festa di nozze per suo figlio. Egli mandò i suoi servi a chiamare gli invitati alle nozze, ma questi non volevano venire.
Mandò di nuovo altri servi con quest'ordine: "Dite agli invitati: Ecco, ho preparato il mio pranzo; i miei buoi e gli animali ingrassati sono già uccisi e tutto è pronto; venite alle nozze!". Ma quelli non se ne curarono e andarono chi al proprio campo, chi ai propri affari; altri poi presero i suoi servi, li insultarono e li uccisero. Allora il re si indignò: mandò le sue truppe, fece uccidere quegli assassini e diede alle fiamme la loro città.
Poi disse ai suoi servi: "La festa di nozze è pronta, ma gli invitati non erano degni; andate ora ai crocicchi delle strade e tutti quelli che troverete, chiamateli alle nozze". Usciti per le strade, quei servi radunarono tutti quelli che trovarono, cattivi e buoni, e la sala delle nozze si riempì di commensali.
Il re entrò per vedere i commensali e lì scorse un uomo che non indossava l'abito nuziale. Gli disse: "Amico, come mai sei entrato qui senza l'abito nuziale?". Quello ammutolì. Allora il re ordinò ai servi: "Legatelo mani e piedi e gettatelo fuori nelle tenebre; là sarà pianto e stridore di denti".
Perché molti sono chiamati, ma pochi eletti».

Meditazione
La parabola che racconta Gesù ha qualcosa della favola di Cenerentola. La scenografia è il banchetto di nozze, come nella fiaba è il ballo principesco. Gli invitati? Non i più scontati, ma quelli a cui nessuno pensava, quelli trovati ai crocicchi delle strade; dei novelli Cenerentola insomma. Anche il trovar in quattro e quattr'otto l'abito nuziale di questi invitati dell'ultima ora ha un po' di sapore magico, proprio come nella favola del film della Disney.
Ma l'imprevisto finale, quello no. Quello cambia. Nella favola l'invitata speciale, Cenerentola, sapendo che avrebbe perso tutto allo scoccar della mezzanotte, esce di scena; nel Vangelo invece un commensale senza vestito viene colto in flagrante, cacciato dalla festa in malo modo e condannato alle tenebre. Il motivo? Non aveva l'abito nuziale. Hans Urs von Balthasar, un grande teologo del secolo scorso, nel suo libro "Stati di vita del cristiano" fa questa affermazione: siamo dei poveracci che il re invita a nozze. Per non sfigurare di fronte agli abitanti del palazzo, ci confeziona un vestito regale su misura. Sono le famose "vesti di salvezza" citate dal profeta Isaia. Se presupponessimo invece di esser salvi da per noi e ci togliessimo quel vestito di grazia da dosso, non solo faremmo una figuraccia, sfigurando di fronte ai nobili della festa, ma oltretutto verremmo cacciati fuori. Meglio allora l'umiltà di Cenerentola che non può osare più di quanto le è stato chiesto di fare. L'umiltà alla fine vince sempre.

Recita
Simona Mulazzani

Musica di sottofondo
Arrangiamento musicale con chitarra di Gabriele Fabbri

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di 20 Agosto 2026
XX settimana del Tempo Ordinario

Prima Lettura
Dal libro del profeta Ezechièle
Ez 36,23-28
Così dice il Signore Dio: «Santificherò il mio nome grande, profanato fra le nazioni, profanato da voi in mezzo a loro. Allora le nazioni sapranno che io sono il Signore – oracolo del Signore Dio –, quando mostrerò la mia santità in voi davanti ai loro occhi.
Vi prenderò dalle nazioni, vi radunerò da ogni terra e vi condurrò sul vostro suolo. Vi aspergerò con acqua pura e sarete purificati; io vi purificherò da tutte le vostre impurità e da tutti i vostri idoli; vi darò un cuore nuovo, metterò dentro di voi uno spirito nuovo, toglierò da voi il cuore di pietra e vi darò un cuore di carne.
Porrò il mio spirito dentro di voi e vi farò vivere secondo le mie leggi e vi farò osservare e mettere in pratica le mie norme. Abiterete nella terra che io diedi ai vostri padri; voi sarete il mio popolo e io sarò il vostro Dio».

Salmo Responsoriale
Dal Sal 50 (51)

R. Vi aspergerò con acqua pura e sarete purificati.
Crea in me, o Dio, un cuore puro,
rinnova in me uno spirito saldo.
Non scacciarmi dalla tua presenza
e non privarmi del tuo santo spirito. R.

Rendimi la gioia della tua salvezza,
sostienimi con uno spirito generoso.
Insegnerò ai ribelli le tue vie
e i peccatori a te ritorneranno. R.

Tu non gradisci il sacrificio;
se offro olocausti, tu non li accetti.
Uno spirito contrito è sacrificio a Dio;
un cuore contrito e affranto tu, o Dio, non disprezzi. R.

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