Lecturas del Jueves de la VIII Semana del Tiempo Ordinario

28.05.2026

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 2-5. 9-12

Queridos hermanos:

Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los hará crecer para la salvación, ya que han gustado qué bueno es el Señor.

Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.

Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado.

Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de paso y extranjeros: no cedan a los deseos carnales que combaten contra el alma. Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora los calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su visita.

Palabra de Dios.


Salmo del Día

Salmo 99

Aclame al Señor toda la tierra.

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. 


Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. 


Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. 


¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. 


Evangelio 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: « ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: « ¡Hijo de David, ten piedad de mí!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.» Entonces llamaron al ciego y le dijeron: « ¡Ánimo, levántate! Él te llama.» Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.

Jesús le preguntó: « ¿Qué quieres que haga por ti?»

Él le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.


Reflexión del Evangelio

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla


PARA REFLEXIONAR

  • Pedro pone de manifiesto el espíritu que animaba a los cristianos de los primeros siglos que los llenaba de entusiasmo y los convertían en vencedores del mundo. Los discípulos sabían que participaban del sacerdocio real de Cristo. Esto los llevaba a tener una conciencia profunda del lugar protagónico que tenían en los sagrados misterios.
  • El cristiano forma parte de la Iglesia como piedra viva, siendo Cristo la piedra angular y estamos llamados como pueblo sacerdotal a ser mediadores entre Dios y los hombres anunciando su buena noticia con una vida tal, que nos haga ser signos creíbles de su amor.

***

  • Ayer estábamos «en el camino» de Jerusalén. Hoy estamos a algunos kilómetros cerca: en Jericó. El camino de Jericó a Jerusalén es una larga «subida» por un camino muy brusco.
  • Un mendigo ciego, hijo de Timeo estaba sentado junto al camino sin más porvenir que seguir prisionero para siempre de sus tinieblas. Es un pobre, no puede trabajar, inmóvil, dependiente de los que lo rodeaban. Pasa los días sentado al borde del camino, tendiendo la mano a los que pasan.
  • Ese día oyendo que pasaba Jesús de Nazaret, una esperanza desconocida lo levanta de su miseria: se pone a gritar sencillamente y sin pretensión. Usa el título más popular para hablar del Mesías: «Hijo de David». El Mesías era esperado por el pueblo como el que debía restablecer la realeza en Israel. Como Jesús «sube a Jerusalén», los que están a su alrededor piensan que va allí para comenzar a reinar con poder.
  • La gente primero reacciona perdiendo la paciencia con el pobre que grita. Bartimeo sólo pide un poco de compasión, pide poder ver, en contraste con los discípulos que en el pasaje anterior se disputan el primer lugar. Los que acompañan a Jesús lo quieren callar creyendo que Jesús se debe ocupar sólo de las cosas de Dios, olvidando que es precisamente en los pobres como Bartimeo donde se manifiesta el amor de Dios.
  • Jesús lo atiende y manda que se lo traigan. La multitud «levanta» al enfermo y lo conduce a la presencia de Aquel, en quien se cumple el oráculo de Isaías. El ciego suelta su manto, que era, sin duda, todo lo que poseía; rompe con su pasado y da un salto hacia la luz.
  • La ceguera de este hombre es en el evangelio de Marcos el símbolo de una ceguera espiritual e intelectual más grave. Este episodio se sitúa en medio de escenas en que aparece la incredulidad de los judíos y la torpeza de los apóstoles.
  • La curación se convierte en signo para que los discípulos comprendan que es necesario tener una nueva mirada a fin de comprender lo que significa entregar la propia vida por los demás.
  • Todo el Evangelio nos hace saber que este camino de los ciegos y los cojos es el camino que lleva a Jerusalén: es la subida con el Hijo de Dios, es el paso por la cruz y entregada en manos del Padre. Y para cada uno de nosotros este camino toma una dirección más propia y precisa.
  • La historia de Bartimeo es nuestra propia historia, y Jesús está pasando junto a nuestra vida.
  • Estamos llamados, siguiendo el ejemplo de Jesús a reflejar en el mundo su luz. Jesús quiere que vivamos sin miedo, siendo testigos de la luz frente a toda la oscuridad que hay en nosotros mismos y a nuestro alrededor.


PARA DISCERNIR

  • ¿Desde qué luz percibimos la realidad?
  • ¿Nos dejamos iluminar por la luz de Jesús?
  • ¿Aceptamos la luz de Jesús para empezar un camino y un estilo de vida distintos?


REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Sigamos haciendo el bien


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…"Como nuestra vida «natural», también nuestro nacimiento a la Vida de Dios yace en una profundidad oscura; en el misterio del bautismo, de la gracia. En el seno de Dios. Y sentimos que este vivir adquiere relieve en la conciencia sólo de vez en cuando. Anotamos su llamada, su aviso y sus leyes. Tenemos el presentimiento de sus posibilidades eternas. Y debemos creer que este existir es real, más real aún que lo natural, lo terreno.

En nuestra persona debemos ver también la Vida de Dios y, como educadores, tener una viva solicitud por ella. La primera cuestión en la que el educador ayuda, en efecto, al educando es en la de adquirir la firme convicción de tener un destino y una posibilidad de afirmación. Así ocurre también respecto a la existencia divina en nosotros. Esa existencia está engendrada por Dios dentro de nuestra vida, y nosotros creemos que este Dios la ayudará y la conducirá a la plena libertad. Creemos que Dios nos hará encontrar las cosas que ayudan a la vida divina en nosotros; creemos que Dios alejará aquello que la perjudica y nos protegerá de la tentación. A todo ello está ligada también la firme convicción, procedente de la fe, de que el mundo no es para nada un autómata rígidamente programado, sino que está en las manos de Dios; de que el misterio de la acción del Dios vivo penetra el mundo en todo instante.

Es justo que todo esto haya sido colocado como último sello en nuestra común reflexión. Toda educación natural posee un sentido positivo. Ahora bien, lo que es único y original es el hecho de que tenga lugar en nosotros un nacimiento, un nacimiento engendrado por Dios: hay en nosotros una realidad a la que debemos prestar atención, en la que creemos y por la que debemos orar a Dios para que la guíe hasta su realización cabal. El Padrenuestro es la magna oración con la que mendigamos la Vida de Dios"…

R. Guardini, Persona y Iibertad.


PARA REZAR

Quiero cantar

Quiero cantar

la vida que empieza,

tararear las dudas

que a veces me detienen,

y convertir en música

las lágrimas.

Quiero hacer

una balada de justicia

y una samba

para pronunciar

la paz en mil idiomas.

Que el perdón se cante

como un rumba

y la esperanza se anuncie

con tambor y trompeta.

Que la fe tenga

la letra de un bolero

y tu historia,

fascinante y única,

sea un villancico

para todo el año.

José María Rodríguez Olaizola, sj


Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Marco 10, 46-52

Testo del Vangelo
In quel tempo, mentre Gesù partiva da Gèrico insieme ai suoi discepoli e a molta folla, il figlio di Timèo, Bartimèo, che era cieco, sedeva lungo la strada a mendicare. Sentendo che era Gesù Nazareno, cominciò a gridare e a dire: «Figlio di Davide, Gesù, abbi pietà di me!».
Molti lo rimproveravano perché tacesse, ma egli gridava ancora più forte: «Figlio di Davide, abbi pietà di me!».
Gesù si fermò e disse: «Chiamatelo!». Chiamarono il cieco, dicendogli: «Coraggio! Àlzati, ti chiama!». Egli, gettato via il suo mantello, balzò in piedi e venne da Gesù.
Allora Gesù gli disse: «Che cosa vuoi che io faccia per te?». E il cieco gli rispose: «Rabbunì, che io veda di nuovo!». E Gesù gli disse: «Va', la tua fede ti ha salvato». E subito vide di nuovo e lo seguiva lungo la strada.

Meditazione
Vangelo di una incredibile profondità e bellezza spirituale. Gesù sente, chiede, ascolta e poi esaudisce. La cosa curiosa e affascinante di questo Vangelo è cogliere che non è il cieco a vedere Gesù, ma è Gesù che fa di tutto per farsi vedere. Un gioco di sguardi con un cieco…interessante no? Sarebbe fin troppo facile per Gesù "scappare" da chi non può vederti e invece fa di tutto per farsi vedere, anche da chi non vede. E il cieco lo vede … anzi, meglio, lo sente. Come dire, non servono gli occhi per cogliere la presenza di Gesù. L'essenziale è invisibile agli occhi, direbbe il Piccolo Principe. E' invece un sentirlo! E' un cuore sintonizzato. Probabilmente quel cuore cercava una frequenza di salvezza. Gesù si mette su quella frequenza e lo intercetta. A quel punto il cieco parla, anzi grida al Signore. Non con una preghiera da maestrino tipo i farisei o una preghiera senza senso come quella di Giacomo e Giovanni nei giorni scorsi. No il cieco grida: abbi pietà di me! L'unica preghiera che trova ascolto presso Dio e l'unica che ottiene l'esaudimento.

Recita
Federica Lualdi

Musica di sottofondo
Arrangiamento di Gabriele Fabbri

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di Giovedì 28 Maggio 2026
VIII settimana del Tempo Ordinario

Prima Lettura
Dalla prima lettera di san Pietro apostolo
1Pt 2,2-5.9-12

Carissimi, come bambini appena nati desiderate avidamente il genuino latte spirituale, grazie al quale voi possiate crescere verso la salvezza, se davvero avete gustato che buono è il Signore. Avvicinandovi a lui, pietra viva, rifiutata dagli uomini ma scelta e preziosa davanti a Dio, quali pietre vive siete costruiti anche voi come edificio spirituale, per un sacerdozio santo e per offrire sacrifici spirituali graditi a Dio, mediante Gesù Cristo.
Voi siete stirpe eletta, sacerdozio regale, nazione santa, popolo che Dio si è acquistato perché proclami le opere ammirevoli di lui, che vi ha chiamato dalle tenebre alla sua luce meravigliosa. Un tempo voi eravate non-popolo, ora invece siete popolo di Dio; un tempo eravate esclusi dalla misericordia, ora invece avete ottenuto misericordia.
Carissimi, io vi esorto come stranieri e pellegrini ad astenervi dai cattivi desideri della carne, che fanno guerra all'anima. Tenete una condotta esemplare fra i pagani perché, mentre vi calunniano come malfattori, al vedere le vostre buone opere diano gloria a Dio nel giorno della sua visita.


Salmo Responsoriale
Dal Sal 99 (100)
R. Presentatevi al Signore con esultanza.
Acclamate il Signore, voi tutti della terra,
servite il Signore nella gioia,
presentatevi a lui con esultanza. R.

Riconoscete che solo il Signore è Dio:
egli ci ha fatti e noi siamo suoi,
suo popolo e gregge del suo pascolo. R.

Varcate le sue porte con inni di grazie,
i suoi atri con canti di lode,
lodatelo, benedite il suo nome. R.

Buono è il Signore,
il suo amore è per sempre,
la sua fedeltà di generazione in generazione. R.

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