Lecturas del Jueves de la Octava de Pascua

09.04.2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3,11-26):

En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón, donde estaban ellos.
Al verlo, Pedro dirigió la palabra a la gente:
«Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios Jo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.
Por la fe en su nombre, este, que veis aquí y que conocéis, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos vosotros.
Ahora bien, hermanos, sé que Jo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el Mesías que os estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Moisés dijo: "El Señor Dios vuestro hará surgir de entre vuestros hermanos un profeta como yo: escuchadle todo lo que os diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo". Y, desde Samuel en adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días.
Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra". Dios resucitó a su Siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros para que os traiga la bendición, apartándoos a cada uno de vuestras maldades».

Palabra de Dios


Salmo del Día

Salmo 8

Señor, dueño nuestro ¡que admirable es tu nombre en toda la tierra!

Señor, Dios nuestro,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.


Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.



Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48):

En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Palabra del Señor


Reflexión del Evangelio. 

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla





PARA REFLEXIONAR

  • Pedro, tomando la palabra en nombre de todos los discípulos se dirige al pueblo y explica que el milagro que acaba de hacer es en beneficio del que no podía andar. Reconoce que el «poder» no es suyo sino que procede de Cristo. Acepta ser un hombre pecador, ni más piadoso, ni más santo que cualquier otro.
  • En su discurso asoma espontáneamente un título poco habitual para hablar de Jesús: "Príncipe de la vida". Por su resurrección Jesús es el «Príncipe de la Vida», el Victorioso, el Viviente por excelencia.
  • La resurrección es una potencia de vida, de alegría, de exaltación. El salto del hombre, que no había caminado en toda su vida y que se echa a andar, es el símbolo de la humanidad salvada.
  • Pedro, intenta ablandar el endurecido entendimiento de un pueblo demasiado seguro de sus instituciones y sus leyes. Muy pocos escuchan el mensaje. La mayoría continúa con sus prácticas rituales y con el legalismo exacerbado.
  • Sin embargo, Pedro señala la continuidad de la historia de salvación: el Dios de los patriarcas ha glorificado a Jesús, en quien culminan los anuncios proféticos de Israel.
  • Pedro y los apóstoles predican sin parar la resurrección. El arresto de los predicadores mientras anuncian la salvación en el templo de Jerusalén, centro de la vida religiosa de Israel, acentúa gráficamente la oposición entre los dirigentes del judaísmo y la naciente Iglesia cristiana; oposición y lucha que culminará con la dispersión de la comunidad y el anuncio del mensaje evangélico a los pueblos gentiles.

***

  • Los discípulos de Emaús cuentan a la comunidad lo que han experimentado en el encuentro con el Resucitado, al que han reconocido al partir el pan. En ese mismo momento se aparece Jesús, saludándolos con el deseo de la paz. El saludo "shalom" sintetiza lo más grande que nosotros podemos desear. El Resucitado no promete la prosperidad o el triunfo, sino la paz. Paz que significa la posibilidad de contemplar todo, incluyendo los dolores y sufrimientos, con los ojos compasivos de Dios y como camino de salvación.
  • Llenos de miedo, los discípulos creían ver un espíritu. Los «once» como todos los demás hasta aquí, fueron incrédulos. En todos los relatos se subraya la «duda». Jesús, tiene que calmar a los discípulos, y los convence de su nueva realidad comiendo con ellos. Como a los discípulos de Emaús, ahora, Jesús a los discípulos, «les abre el entendimiento», explicándoles las Escrituras y hace ver a todo el grupo, la unidad del plan salvador de Dios y el cumplimiento de las promesas.
  • La muerte y resurrección del Mesías son el punto crucial de la historia de salvación. Los discípulos viven su fe con dudas y temores muchas veces, pero poco a poco van comprendiendo que el Maestro ya no está en la tumba, y que por lo tanto, ya no es posible vivir en la pasividad y el miedo, que son un antitestimonio de la resurrección.
  • El Resucitado es experiencia de unidad. Ante su presencia la experiencia individual, comienza a ser comunitaria, sin destruir la experiencia personal. Al resucitado se lo reconoce en comunidad.
  • El Resucitado es fuerza que interpela a la comunidad. A la comunidad, Jesús le promete la fuerza del Espíritu Santo, fuerza que les hará comprender toda la Escritura, y que les hará asumir con fe, la nueva experiencia de vida que se les ha regalado en la Resurrección de Jesucristo.
  • Al Resucitado se lo reconoce tocando sus heridas; cuando nos atrevemos a meter la mano en nuestras heridas o en las de nuestros semejantes. Ahí estamos palpando un anticipo de la muerte, pero también un rastro del Señor que ha vencido a la muerte. «Donde están nuestras heridas está nuestra salvación».
  • La alegría que nos regala el Resucitado, es la de la victoria sobre la muerte. Porque Jesús nos invita a reconocerlo en sus heridas, la alegría pascual no es una huida, sino una cercanía mayor a los crucificados de nuestro tiempo.
  • Los seguidores del Nazareno, ahora, tenemos que encarnar un proyecto de vida que construya y asuma el Reino de Dios, como la nueva experiencia de vida para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.


PARA DISCERNIR

  • ¿Qué de nuevo le aporta a mi vida la experiencia de la resurrección de Jesús?
  • ¿Necesito poner a prueba la veracidad de Dios pretendiendo ver para creer?
  • ¿En qué cosas me doy cuenta que tengo que abandonarme a la fe porque los criterios del mundo me ofrecen otra cosa?


REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Nosotros somos testigos de estas cosas


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

"La paz esté con vosotros"

Fijémonos en el saludo inesperado, tres veces repetido por Jesús resucitado, cuando se apareció a sus discípulos reunidos en la sala alta, por miedo a los judíos (Jn 20,19). En aquella época, este saludo era habitual, pero en las circunstancias en que fue pronunciado, adquiere una plenitud sorprendente. Os acordáis de las palabras: "Paz a vosotros". Un saludo que resonaba en Navidad: "Paz en la tierra" (Lc 2,14) Un saludo bíblico, ya anunciado como promesa efectiva del reino mesiánico (Jn 14,27). Pero ahora es comunicado como una realidad que toma cuerpo en este primer núcleo de la Iglesia naciente: la paz de Cristo victorioso sobre la muerte y de las causas próximas y remotas de los efectos terribles y desconocidos de la muerte.

Jesús resucitado anuncia pues, y funda la paz en el alma descarriada de sus discípulos… Es la paz del Señor, entendida en su significación primera, personal, interior, aquella que Pablo enumera entre los frutos del Espíritu, después de la caridad y el gozo, fundiéndose con ellos (Gal 5,22) ¿Qué hay de mejor para un hombre consciente y honrado? La paz de la conciencia ¿no es el mejor consuelo que podamos encontrar?… La paz del corazón es la felicidad auténtica. Ayuda a ser fuerte en la adversidad, mantiene la nobleza y la libertad de la persona, incluso en las situaciones más graves, es la tabla de salvación, la esperanza…en los momentos en que la desesperación parece vencernos…. Es el primer don del resucitado, el sacramento de un perdón que resucita (Jn 20,23).

San Pablo VI – Papa 1963-1978 – Audiencia General del 9 de abril 1975


PARA REZAR

Por la resurrección de Jesús de entre los muertos,

nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,

Queremos ser los testigos de esa resurrección y vida nueva,

pues aunque no hemos visto las llagas de Jesús

ni hemos metido las manos en su costado, como Tomás,

queremos sentir en el corazón el fuego de su presencia.

Y por esa misma fe en la presencia de Cristo resucitado,

queremos vivir como hermanos, constantes en la oración,

en la vida comunitaria, en la fracción del pan eucarístico

y en la escucha constante de tu Palabra.

Santos Benetti.

Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Luca 24,35-48

Testo del Vangelo
In quel tempo, [i due discepoli che erano ritornati da Èmmaus] narravano [agli Undici e a quelli che erano con loro] ciò che era accaduto lungo la via e come avevano riconosciuto [Gesù] nello spezzare il pane.
Mentre essi parlavano di queste cose, Gesù in persona stette in mezzo a loro e disse: «Pace a voi!». Sconvolti e pieni di paura, credevano di vedere un fantasma. Ma egli disse loro: «Perché siete turbati, e perché sorgono dubbi nel vostro cuore? Guardate le mie mani e i miei piedi: sono proprio io! Toccatemi e guardate; un fantasma non ha carne e ossa, come vedete che io ho». Dicendo questo, mostrò loro le mani e i piedi. Ma poiché per la gioia non credevano ancora ed erano pieni di stupore, disse: «Avete qui qualche cosa da mangiare?». Gli offrirono una porzione di pesce arrostito; egli lo prese e lo mangiò davanti a loro.
Poi disse: «Sono queste le parole che io vi dissi quando ero ancora con voi: bisogna che si compiano tutte le cose scritte su di me nella legge di Mosè, nei Profeti e nei Salmi». Allora aprì loro la mente per comprendere le Scritture e disse loro: «Così sta scritto: il Cristo patirà e risorgerà dai morti il terzo giorno, e nel suo nome saranno predicati a tutti i popoli la conversione e il perdono dei peccati, cominciando da Gerusalemme. Di questo voi siete testimoni».

Meditazione
Proviamo, prendendo spunto dal Vangelo, a fare una riflessione sulla Risurrezione.
Anzitutto un primo punto: Gesù è risorto.
Mica cosa da poco ... Nessuno nella storia dell'umanità è risorto dai morti. Voi direte: e Lazzaro? Oppure il figlio della vedova di Nain? Ecco quelli, come altri casi contemplati anche al di fuori dei vangeli, non sono risorti ma risuscitati.
Qual'è la differenza? Risuscitato è uno che ritorna in vita, ma che è destinato comunque a morire di nuovo. Risorto è colui che non muore più, come sostiene e conferma la Lettera agli Ebrei: " Gesù, poiché resta per sempre, possiede un sacerdozio che non tramonta. Egli infatti è sempre vivo per intercedere a nostro favore". Quindi Gesù risorto significa che, attraversata la morte, ora è vivo per sempre, non muore più.

Secondo punto. Gesù è risorto con il suo corpo.
Non è una apparizione. Non è una reincarnazione. L'apparizione è qualcosa di etereo, un vedo ma non vedo: un fantasma. E i fantasmi diciamocelo fanno paura, perché non sappiamo configurarli. Infatti i discepoli all'inizio lo avevano preso per un fantasma e avevano paura. La reincarnazione invece è un concetto religioso distante dal cristianesimo dove la resurrezione avviene prendendo corpi a prestito. Chi risorge e vive per sempre è l'anima che, dopo la morte del corpo, trasmigra in un altro corpo, più o meno migliore del precedente, dipendentemente da come ti sei comportato in vita.
No Gesù non è una apparizione e non è risorto con altri corpi. E' lui, vivente per sempre, con un corpo trasfigurato ma sempre il suo.

Terzo punto. Gesù risorge con un corpo di carne.
Dice: "Guardate le mie mani e i miei piedi: sono proprio io! Toccatemi e guardate; un fantasma non ha carne e ossa, come vedete che io ho". E' un corpo vero. Non è una simulazione virtuale robotica o un ologramma. No il corpo di Gesù è non solo guardabile come potrebbe anche essere anche un ologramma. E non è semplicemente toccabile come un robot. No il corpo di Gesù è vivo, interpella emozioni al contatto, come san Tommaso nel momento in cui tocca le sue ferite. Si lascia andare ad una esclamazione importante: "Oh Signore mio Dio". Andate a guardare come dipinge Caravaggio i volti degli apostoli mentre Tommaso infila prepotentemente il dito nella piaga...Stupefatti! E poi... e poi il corpo di Gesù si nutre del pesce. Cioè Gesù risorto mangia con gli apostoli. Insomma la Resurrezione di Gesù è qualcosa di incredibile e unica. Pensare che anche noi, che moriremo con Cristo risorgeremo come Lui.

Recita
Don Franco Mastrolonardo con i ragazzi del Punto giovane di Riccione

Musica di sottofondo
P.H.Erlebach. Halleluja. Performer Michel Rondeau. Diritti Creative Commons. musopen.org

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di Giovedì 9 Aprile 2026
Ottava di Pasqua

Prima Lettura
Dagli Atti degli Apostoli
At 3,11-26

In quei giorni, mentre lo storpio guarito tratteneva Pietro e Giovanni, tutto il popolo, fuori di sé per lo stupore, accorse verso di loro al portico detto di Salomone.
Vedendo ciò, Pietro disse al popolo: «Uomini d'Israele, perché vi meravigliate di questo e perché continuate a fissarci come se per nostro potere o per la nostra religiosità avessimo fatto camminare quest'uomo? Il Dio di Abramo, il Dio di Isacco, il Dio di Giacobbe, il Dio dei nostri padri ha glorificato il suo servo Gesù, che voi avete consegnato e rinnegato di fronte a Pilato, mentre egli aveva deciso di liberarlo; voi invece avete rinnegato il Santo e il Giusto, e avete chiesto che vi fosse graziato un assassino. Avete ucciso l'autore della vita, ma Dio l'ha risuscitato dai morti: noi ne siamo testimoni. E per la fede riposta in lui, il nome di Gesù ha dato vigore a quest'uomo che voi vedete e conoscete; la fede che viene da lui ha dato a quest'uomo la perfetta guarigione alla presenza di tutti voi.
Ora, fratelli, io so che voi avete agito per ignoranza, come pure i vostri capi. Ma Dio ha così compiuto ciò che aveva preannunciato per bocca di tutti i profeti, che cioè il suo Cristo doveva soffrire. Convertitevi dunque e cambiate vita, perché siano cancellati i vostri peccati e così possano giungere i tempi della consolazione da parte del Signore ed egli mandi colui che vi aveva destinato come Cristo, cioè Gesù. Bisogna che il cielo lo accolga fino ai tempi della ricostituzione di tutte le cose, delle quali Dio ha parlato per bocca dei suoi santi profeti fin dall'antichità. Mosè infatti disse: "Il Signore vostro Dio farà sorgere per voi, dai vostri fratelli, un profeta come me; voi lo ascolterete in tutto quello che egli vi dirà. E avverrà: chiunque non ascolterà quel profeta, sarà estirpato di mezzo al popolo". E tutti i profeti, a cominciare da Samuèle e da quanti parlarono in seguito, annunciarono anch'essi questi giorni.
Voi siete i figli dei profeti e dell'alleanza che Dio stabilì con i vostri padri, quando disse ad Abramo: "Nella tua discendenza saranno benedette tutte le nazioni della terra". Dio, dopo aver risuscitato il suo servo, l'ha mandato prima di tutto a voi per portarvi la benedizione, perché ciascuno di voi si allontani dalle sue iniquità».


Salmo Responsoriale
Dal Sal 8

R. O Signore, Signore nostro,

quanto è mirabile il tuo nome su tutta la terra!
O Signore, Signore nostro,
quanto è mirabile il tuo nome su tutta la terra!
Che cosa è mai l'uomo perché di lui ti ricordi,
il figlio dell'uomo, perché te ne curi? R.

Davvero l'hai fatto poco meno di un dio,
di gloria e di onore lo hai coronato.
Gli hai dato potere sulle opere delle tue mani,
tutto hai posto sotto i suoi piedi. R.

Tutte le greggi e gli armenti,
e anche le bestie della campagna,
gli uccelli del cielo e i pesci del mare,
ogni essere che percorre le vie dei mari. R.

Share