Lecturas del El Sagrado Corazón de Jesús

12.06.2026

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1b.3-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios


Salmo del Día

Isaias 12

Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R/.


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,8-12.14-19):

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (19,31-37):

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Palabra del Señor


Reflexión del Evangelio. 

Por el Padre Daniel Manzuc


Por Monseñor Munilla




PARA REFLEXIONAR

Párrafos de la Carta Encíclica DILEXIT NOS del Santo Padre Francisco sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo.

2. Para expresar el amor de Jesucristo suele usarse el símbolo del corazón. Algunos se preguntan si hoy tiene un significado válido. Pero cuando nos asalta la tentación de navegar por la superficie, de vivir corriendo sin saber finalmente para qué, de convertirnos en consumistas insaciables y esclavizados por los engranajes de un mercado al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia, necesitamos recuperar la importancia del corazón.

19. El corazón también es capaz de unificar y armonizar tu historia personal, que parece fragmentada en mil pedazos, pero donde todo puede tener un sentido. Es lo que expresa el Evangelio en la mirada de María, que miraba con el corazón. Ella era capaz de dialogar con las experiencias atesoradas ponderándolas en el corazón, dándoles tiempo: simbolizando y guardando dentro para recordar. En el Evangelio, la mejor expresión de lo que piensa un corazón son los dos pasajes de san Lucas que nos dicen que María "atesoraba (syneterei) todas estas cosas, ponderándolas (symballousa) en su corazón" (cf. Lc 2,19.51). El verbo symballein (del que proviene "símbolo") significa ponderar, reunir dos cosas en la mente y examinarlas con uno mismo, reflexionando, dialogando interiormente. En Lucas 2,51 dieterei es "guardaba cuidadosamente", y lo que ella conservaba no era sólo "la escena" que veía, sino también lo que no entendía todavía y aun así permanecía presente y vivo en la espera de unirlo todo en el corazón.

25. Allí donde el filósofo detiene su pensamiento, el corazón creyente ama, adora, pide perdón y se ofrece a servir en el lugar que el Señor le da a elegir para que lo siga. Entonces entiende que es el tú de Dios, y que puede ser un yo porque Dios es un tú para él. El hecho es que sólo el Señor nos ofrece tratarnos como un tú siempre y para siempre. Aceptar su amistad es cuestión de corazón y eso nos constituye como personas en el sentido pleno de la palabra.

40. Muchos textos del Evangelio nos muestran a Jesús que presta toda su atención a las personas, a sus inquietudes, a sus sufrimientos. Por ejemplo: «Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos» (Mt 9,36). Cuando nos parece que todos nos ignoran, que a nadie le interesa lo que nos pasa, que no tenemos importancia para nadie, él nos está prestando atención. Así se lo hizo notar a Natanael, que estaba solitario y ensimismado: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera» (Jn 1,48).

41. Precisamente porque está atento a nosotros, él es capaz de reconocer cada buena intención que tengas, cada pequeño acto bueno que realices. Cuenta el Evangelio que vio «a una viuda de condición muy humilde, que ponía [en el tesoro del templo] dos pequeñas monedas de cobre» (Lc 21,2) e inmediatamente se lo hizo notar a sus apóstoles. Jesús presta atención de tal modo que se admira por las cosas buenas que reconoce en nosotros. Cuando el centurión le rogaba con total confianza, «al oírlo, Jesús quedó admirado» (Mt 8,10). Qué hermoso es saber que si los demás ignoran nuestras buenas intenciones o las cosas positivas que podamos hacer, a Jesús no se le escapan, y hasta se admira.

42. Él, como ser humano, había aprendido esto de María, su madre. La que contemplaba todo con cuidado y "lo guardaba en su corazón" (cf. Lc 2,19.51), le enseñó desde pequeño, junto con san José, a prestar atención.

161. En esta contemplación del Corazón de Cristo entregado hasta el extremo somos consolados nosotros. El dolor que sentimos en el corazón abre paso a la confianza plena y finalmente lo que queda es gratitud, ternura, paz; queda su amor reinando en nuestra vida. La compunción «no provoca angustia, sino que aligera el alma de las cargas, porque actúa en la herida del pecado, disponiéndonos a recibir precisamente allí la caricia del Señor». Y nuestro dolor se une al dolor de Cristo en la cruz, pues cuando decimos que la gracia nos permite saltar todas las distancias, esto significa además que Cristo, cuando sufría, se unía a todos los sufrimientos de sus discípulos a lo largo de la historia. De ese modo, si sufrimos, podemos vivir el consuelo interior de saber que el mismo Cristo sufre con nosotros. Deseando consolarle, salimos consolados.

163. Esto nos invita ahora a tratar de ahondar en la dimensión comunitaria, social y misionera de toda auténtica devoción al Corazón de Cristo. Porque al mismo tiempo que el Corazón de Cristo nos lleva al Padre, nos envía a los hermanos. En los frutos de servicio, fraternidad y misión que el Corazón de Cristo produce a través de nosotros se cumple la voluntad del Padre. De este modo se cierra el círculo: «La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante» (Jn 15,8).

211. Cristo te pide que, sin descuidar la prudencia y el respeto, no tengas vergüenza de reconocer tu amistad con él. Te pide que te atrevas a contar a los otros que te hace bien haberlo encontrado: «Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo» (Mt 10,32). Pero para el corazón amante no es una obligación, es una necesidad difícil de contener: «¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9,16); «había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía» (Jr 20,9).

220. Pido al Señor Jesucristo que de su Corazón santo broten para todos nosotros esos ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, que fortalezcan la capacidad de amar y de servir, que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno. Eso será hasta que celebremos felizmente unidos el banquete del Reino celestial. Allí estará Cristo resucitado, armonizando todas nuestras diferencias con la luz que brota incesantemente de su Corazón abierto. Bendito sea.


PARA DISCERNIR

  • ¿Qué sentimientos descubro en lo profundo de mi corazón?
  • ¿Qué lugar tiene el corazón de Jesús en mi vida?
  • ¿Cuáles son los sentimientos que quisiera reproducir en mi vida?


REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Dame un corazón semejante al tuyo


PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…"El corazón es una realidad íntima y unificante que evoca el misterio que resiste a todo análisis, que es la ley silenciosa y más fuerte que cualquier organización y avance técnico del hombre. Corazón indica el lugar donde el misterio del hombre trasciende hasta el misterio de Dios; la infinitud que experimenta dentro de sí grita y clama la infinita plenitud de Dios. Evoca el corazón atravesado, el corazón angustiado, exprimido hasta la muerte. Decir corazón significa decir amor, amor inaferrable y desinteresado, el amor que vence en la inutilidad, que triunfa en la debilidad, que muerto da la vida. Con la palabra corazón se nombra aquella cosa que es totalmente corpórea y también es todo en todo a tal punto que se puede contar sus latidos y se puede parar en un llanto santo porque no es necesario seguir avanzando desde el momento que se ha encontrado a Dios. Quien puede negar que en esta palabra nos encontramos a nosotros mismos, nuestro destino y el modo propio de existencia cristiana que si es imposto como peso o gracia en sí misma"…

K. Rahner


PARA REZAR

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

Señor ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos…

Cristo, escúchanos…

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros…

Dios, Hijo Redentor del mundo…

Dios, Espíritu Santo…

Trinidad Santa, que eres un solo Dios…

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno…

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre…

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo Divino

Corazón de Jesús, de majestad infinita…

Corazón de Jesús, templo santo de Dios…

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,…

Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo…

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. ..

Corazón de Jesús, receptáculo de justicia y amor…

Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor. ..

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes…

Corazón de Jesús dignísimo de toda alabanza…

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones…

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia…

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad…

Corazón de Jesús en quien el Padre se ha complacido…

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido…

Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos.

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia.

Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan…

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad….

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados…

Corazón de Jesús, saturado de oprobios…

Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades…

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.

Corazón de Jesús, traspasado por la lanza.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo…

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra…

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra…

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores…

Corazón de Jesús, salud de los que esperan en Ti…

Corazón de Jesús, esperanza en los que en Ti mueren…

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Jesús, manso y humilde de corazón,

haz nuestro corazón semejante al tuyo.



Liturgia. 

Santoral. 

Evangelio en audio. 

Parola del Signore
Dal Vangelo secondo Matteo 11,25-30

Testo del Vangelo
In quel tempo Gesù disse:
«Ti rendo lode, Padre, Signore del cielo e della terra, perché hai nascosto queste cose ai sapienti e ai dotti e le hai rivelate ai piccoli. Sì, o Padre, perché così hai deciso nella tua benevolenza. Tutto è stato dato a me dal Padre mio; nessuno conosce il Figlio se non il Padre, e nessuno conosce il Padre se non il Figlio e colui al quale il Figlio vorrà rivelarlo.
Venite a me, voi tutti che siete stanchi e oppressi, e io vi darò ristoro. Prendete il mio giogo sopra di voi e imparate da me, che sono mite e umile di cuore, e troverete ristoro per la vostra vita. Il mio giogo infatti è dolce e il mio peso leggero».

Meditazione
Per capire la festa liturgica di oggi, festa del Sacratissimo Cuore di Gesù, è necessario concederci una breve catechesi sul cuore come dimensione spirituale. Breve come catechesi, magari lunga come omelia.
Dunque il cuore, nella Bibbia, è sempre stato ritenuto sorgente di vita spirituale. Ma contrariamente ad una idea romantica e spesso ricorrente nell'immaginario collettivo, il cuore, soprattutto nell'Antico Testamento, era associato a pozze inquinate piuttosto che a fonti chiare di fresche acque.
Provate a prendere le prime dieci parole cuore nel libro della Genesi e ve ne accorgerete di persona.
Al capitolo 6 ad esempio viene detto "Ogni disegno concepito nel cuore degli uomini non era altro che male", al capitolo 8 "il cuore dell'uomo è incline al male" e al capitolo 45 "il suo cuore rimase freddo". Andando avanti con i libri della Bibbia non è che la situazione migliori,anzi, tanto che il profeta Ezechiele è chiamato a profetizzare un cambiamento radicale nella struttura spirituale degli uomini. Al capitolo 36 così è citato: "Vi darò un cuore nuovo, metterò dentro di voi uno spirito nuovo, toglierò da voi il cuore di pietra e vi darò un cuore di carne. Porrò il mio spirito dentro di voi e vi farò vivere secondo i miei precetti."
Ecco, constatiamo che il cuore dell' uomo è quindi malato, necessita di un trapianto. A fronte quindi di tante suggestive citazioni che si leggono oggi, come "va dove ti porta il cuore", o "non si vede bene se non con il cuore", o "al cuor non si comanda" etc etc... la Bibbia risponde con una visione molto più disincantata. Gesù stesso pone il cuore come fonte di pensieri contaminati quando nel Vangelo di Matteo cita "Dal di dentro infatti, cioè dal cuore degli uomini, escono i propositi di male». (Mc 7,14-23)
Quindi la Bibbia ci rimanda ad una visione negativa o perlomeno pessimista circa il cuore degli uomini? Proveremo tra breve a rispondere.
Intanto poniamo le certezze. Primo: Il cuore è elemento vitale. Così come nel corpo fisico, così nella sfera spirituale il cuore è indispensabile per la vita. Può mancare un arto, un braccio, un polmone, un rene, ma se manca il cuore si muore. Non per niente in guerra insegnano a colpire al cuore.
Secondo: il cuore ci rimanda ad altro da noi. Non siamo noi che guidiamo il cuore o che comandiamo il cuore. E' lui che ci guida, nonostante noi. E' una dipendenza totale, verificabile dalla medicina, dalla spiritualità, ma anche dalle scienze umane come la filosofia o la psicologia.
Sentite Massimo Recalcati cosa dice al riguardo...

Queste verità di fondo ci aprono quindi ad una considerazione di fede. Se il cuore è l'organo di governo della nostra spiritualità, il battito del cuore ci rende vivi spiritualmente. E il battito del cuore è lo spirito in noi. Se la nostra vita dipende dal cuore, ciò che abita il cuore, quindi lo spirito di Dio, è ciò a cui apparteniamo.

E ora proviamo a fare un passo indietro e a tornare alla domanda di prima. La Bibbia ci rimanda ad una visione negativa di cuore? La risposta è: sì. Ma non è una risposta definitiva. Diciamo che è un sì, a meno che Qualcuno non operi un trapianto.
Ecco allora cos'è il Cuore Sacratissimo di Gesù, che festeggiamo oggi: è il cuore nuovo offerto per noi, affinché possa essere trapiantato nel nostro organismo spirituale per farci rivivere nella pienezza di gioia.

Recita
Cristian Messina

Musica di sottofondo
Arrangiamento musicale di Gabriele Fabbri

Meditazione
Don Franco Mastrolonardo

Letture di Venerdì 12 Giugno 2026
Solennità del Sacratissimo Cuore di Gesù

Prima Lettura
Dal libro del Deuteronòmio
Dt 7,6-11

Mosè parlò al popolo dicendo:
«Tu sei un popolo consacrato al Signore, tuo Dio: il Signore, tuo Dio, ti ha scelto per essere il suo popolo particolare fra tutti i popoli che sono sulla terra.
Il Signore si è legato a voi e vi ha scelti, non perché siete più numerosi di tutti gli altri popoli – siete infatti il più piccolo di tutti i popoli –, ma perché il Signore vi ama e perché ha voluto mantenere il giuramento fatto ai vostri padri: il Signore vi ha fatti uscire con mano potente e vi ha riscattati liberandovi dalla condizione servile, dalla mano del faraone, re d'Egitto.
Riconosci dunque il Signore, tuo Dio: egli è Dio, il Dio fedele, che mantiene l'alleanza e la bontà per mille generazioni, con coloro che lo amano e osservano i suoi comandamenti; ma ripaga direttamente coloro che lo odiano, facendoli perire; non concede una dilazione a chi lo odia, ma lo ripaga direttamente.
Osserverai, dunque, mettendoli in pratica, i comandi, le leggi e le norme che oggi ti prescrivo».


Salmo Responsoriale
Dal Sal 102 (103)
R. L'amore del Signore è per sempre.
Benedici il Signore, anima mia,
quanto è in me benedica il suo santo nome.
Benedici il Signore, anima mia,
non dimenticare tutti i suoi benefici. R.

Egli perdona tutte le tue colpe,
guarisce tutte le tue infermità,
salva dalla fossa la tua vita,
ti circonda di bontà e misericordia. R.

Il Signore compie cose giuste,
difende i diritti di tutti gli oppressi.
Ha fatto conoscere a Mosè le sue vie,
le sue opere ai figli d'Israele. R.

Misericordioso e pietoso è il Signore,
lento all'ira e grande nell'amore.
Non ci tratta secondo i nostri peccati
e non ci ripaga secondo le nostre colpe. R.

Seconda Lettura
Dalla prima lettera di san Giovanni apostolo
1Gv 4,7-16

Carissimi, amiamoci gli uni gli altri, perché l'amore è da Dio: chiunque ama è stato generato da Dio e conosce Dio. Chi non ama non ha conosciuto Dio, perché Dio è amore.
In questo si è manifestato l'amore di Dio in noi: Dio ha mandato nel mondo il suo Figlio unigenito, perché noi avessimo la vita per mezzo di lui.
In questo sta l'amore: non siamo stati noi ad amare Dio, ma è lui che ha amato noi e ha mandato il suo Figlio come vittima di espiazione per i nostri peccati.
Carissimi, se Dio ci ha amati così, anche noi dobbiamo amarci gli uni gli altri. Nessuno mai ha visto Dio; se ci amiamo gli uni gli altri, Dio rimane in noi e l'amore di lui è perfetto in noi. In questo si conosce che noi rimaniamo in lui ed egli in noi: egli ci ha donato il suo Spirito.
E noi stessi abbiamo veduto e attestiamo che il Padre ha mandato il suo Figlio come salvatore del mondo. Chiunque confessa che Gesù è il Figlio di Dio, Dio rimane in lui ed egli in Dio. E noi abbiamo conosciuto e creduto l'amore che Dio ha in noi.
Dio è amore; chi rimane nell'amore rimane in Dio e Dio rimane in lui.

Share